Vaticano
Desde Argelia, el papa León XIV endureció su mensaje tras el ataque de Trump
El papa León XIV volvió a enviar este martes una señal de alto voltaje político y moral desde Argelia. Durante una visita a un hogar de ancianos en Annaba, sostuvo que “el corazón de Dios no está con los malvados, con los prepotentes, con los soberbios”, sino con “los pequeños y los humildes”, en una intervención que llegó apenas un día después de las duras críticas lanzadas por Donald Trump contra el pontífice.
La escena no pasó inadvertida. León XIV habló en un centro administrado por las Hermanitas de los Pobres, en la ciudad vinculada a San Agustín, una figura central para la orden religiosa a la que pertenece. Allí, el Papa también dijo que donde hay amor, servicio y fraternidad “allí está Dios”, y describió un mundo desgarrado por las guerras, la violencia, las injusticias y las mentiras.
El trasfondo de esas palabras es el choque abierto con la Casa Blanca. El lunes 13 de abril, Trump había acusado al Papa de ser “débil” y “terrible” en política exterior, en el marco de la creciente confrontación entre ambos por la guerra impulsada por Estados Unidos e Israel contra Irán y por la postura pacifista que el Vaticano viene sosteniendo en las últimas semanas.
León XIV ya había respondido a ese ataque durante el vuelo hacia Argelia. Allí dejó en claro que no le teme a la administración Trump y que seguirá hablando “fuertemente” contra la guerra, porque, según remarcó, esa es una obligación moral de la Iglesia. También insistió en que su posición no debe leerse como una intervención partidaria, sino como una defensa del Evangelio y de la paz.
La visita a Argelia, primera escala de una gira africana de diez días, quedó así atravesada por un conflicto que ya excede lo diplomático. Reuters señaló que el viaje papal transcurre bajo la sombra de ese enfrentamiento con Trump, mientras AP y medios europeos remarcaron que las expresiones del pontífice en Annaba fueron leídas como una réplica indirecta, pero inequívoca, al tono y al contenido de las descalificaciones lanzadas desde Washington.
El episodio marca un punto de tensión inusual entre el presidente de Estados Unidos y el líder de la Iglesia católica. Pero también expone algo más profundo: la decisión de León XIV de no moderar su discurso frente a la guerra ni frente a quienes reivindican una política de fuerza. Desde Argelia, el Papa volvió a elegir el mismo terreno: no el de la disputa partidaria, sino el de una condena moral que cada vez suena más directa.