martes 15 de septiembre de 2026

Economía

La Argentina multiplicó la producción de pollo y alcanzó un récord de consumo

El sector avícola pasó de producir 700 mil toneladas a más de 2,5 millones. La eficiencia genética, la apertura exportadora y los nuevos hábitos de consumo llevaron al pollo a convertirse en la proteína animal más elegida del país.
La Argentina pasó de producir 700 mil toneladas de pollo a más de 2,5 millones
La Argentina pasó de producir 700 mil toneladas de pollo a más de 2,5 millones

La industria avícola argentina atraviesa una transformación histórica. En poco más de dos décadas, el país pasó de producir 700 mil toneladas de pollo a superar los 2,5 millones, impulsado por mejoras genéticas, mayor eficiencia productiva y una fuerte adaptación a las nuevas formas de consumo.

Ese crecimiento también se reflejó en la mesa de los argentinos. Por primera vez, el pollo se convirtió en la proteína animal más consumida del país, con un promedio cercano a los 50 kilos por habitante al año, por encima de la carne vacuna.

Para el director ejecutivo del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas, Carlos Sinesi, el fenómeno no se explica solo por el precio, sino por un cambio profundo en la industria y en los hábitos de los consumidores.

El dirigente sostuvo que el sector vive un buen presente después de haber recuperado el estatus sanitario tras los brotes de influenza aviar, y destacó el trabajo conjunto con el SENASA para sostener la actividad exportadora.

“Hoy estamos libres nuevamente de influenza aviar desde hace un par de meses y tratando de restablecer los pocos mercados que todavía permanecen cerrados, como China y la Unión Europea”, explicó en declaraciones a Splendid AM 990.

Sinesi remarcó que la Argentina cuenta con un sistema de zonificación sanitaria reconocido por más de 70 destinos internacionales. Ese esquema permite que, ante un foco aislado, solo se restrinja la zona afectada y el resto del país pueda continuar exportando.

“Ese trabajo es clave para nuestra actividad”, señaló.

El crecimiento del pollo en la dieta argentina comenzó, según el titular de CEPA, a principios de los años 2000. Desde entonces, el sector amplió su escala productiva, mejoró su eficiencia y multiplicó los mercados de exportación.

También cambiaron las formas de compra. El consumidor ya no elige únicamente el pollo entero, como ocurría décadas atrás, sino cortes específicos y productos listos para cocinar.

“Antes se compraba un pollo entero una o dos veces por semana. Hoy la gente compra pechuga, milanesas, alas, patamuslo o productos listos para cocinar. Hay mucha más segmentación y practicidad”, explicó Sinesi.

Esa practicidad fue determinante para consolidar el crecimiento del consumo. La posibilidad de preparar una pechuga en pocos minutos o resolver una comida rápida con productos elaborados permitió que el pollo ganara espacio en la rutina familiar.

Uno de los puntos que el directivo buscó aclarar fue la vieja creencia sobre el uso de hormonas en la producción avícola. Sinesi fue tajante al rechazar esa versión.

“No hablamos de un mito porque los mitos suelen tener algo de realidad. Acá no hay absolutamente nada de realidad”, afirmó.

Según explicó, el rápido crecimiento de los pollos no responde al uso de hormonas, sino al mejoramiento genético, la alimentación balanceada y la incorporación de tecnología en las granjas.

“La genética mejora permanentemente, el alimento es excelente y hoy incluso se utiliza inteligencia artificial para optimizar el bienestar del animal. Todo eso hace que crezca más rápido y con mayor eficiencia”, sostuvo.

En el mercado argentino, un pollo alcanza un peso cercano a los tres kilos en un período de entre 44 y 46 días. Además, algunas granjas ya logran índices de conversión de 1,6 kilos de alimento por cada kilo de carne producida.

El volumen de la actividad también muestra la dimensión del sector: en la Argentina nacen alrededor de mil millones de pollitos bebé por año, una escala que permite abastecer el mercado interno y sostener la presencia en más de 70 destinos internacionales.

Aunque el consumo local llegó a niveles récord, Sinesi considera que el futuro de la actividad dependerá cada vez más de la exportación.

“El crecimiento futuro está basado en la exportación, sin ninguna duda”, afirmó.

Actualmente, la Argentina vende diferentes cortes según las preferencias de cada mercado: garras a Asia, pechugas a Europa y Medio Oriente, alas a países asiáticos y carne mecánicamente separada a África y Rusia, entre otros destinos.

Para el titular de CEPA, el desafío será seguir ganando competitividad, sostener el estatus sanitario y mejorar la eficiencia productiva.

“No podemos dormirnos sobre los laureles. El consumo interno llegó a niveles históricos, pero el verdadero potencial de crecimiento está en seguir conquistando mercados internacionales”, concluyó.