Justicia
Mató a golpes a un hombre de 64 años durante un robo y acordó una pena de 13 años
La investigación por el crimen de Valentín Manuel Sosa, el hombre de 64 años asesinado dentro de su vivienda de Juana Koslay, entró en una instancia decisiva. La Fiscalía presentó este viernes un acuerdo de juicio abreviado que contempla 13 años de prisión efectiva para Kevin Ortiz, acusado de haberlo matado a golpes durante un robo.
El hecho ocurrió el 4 de agosto de 2025 en el barrio 274 Viviendas. Según la acusación, Ortiz ingresó a la casa de Sosa porque sabía que la víctima guardaba dinero y, una vez adentro, lo golpeó tres veces en la cabeza con un palo.
Las lesiones terminaron provocándole la muerte. Después del ataque, el acusado sustrajo una suma de dinero que no pudo ser determinada y escapó del lugar.
La propuesta de juicio abreviado fue presentada ante el Juzgado de Garantía Nº 4, a cargo de la jueza Luciana Banó. Ortiz aceptó los hechos, las pruebas reunidas durante la investigación, la calificación de homicidio en ocasión de robo y la pena acordada con el Ministerio Público Fiscal.
El acuerdo incluye además a Marcos Videla, quien recibió una propuesta de dos años de prisión en suspenso como autor de encubrimiento agravado.
El plan para ingresar a la casa
Durante la audiencia, el fiscal de Instrucción en lo Penal Nº 2, Ricardo Barbeito, reconstruyó cómo se habría desarrollado el crimen.
Según la investigación, Ortiz llegó aquella tarde junto a Videla hasta las inmediaciones de la casa de Sosa. La Fiscalía sostiene que el objetivo era robar dinero que la víctima mantenía guardado en su vivienda.
Ortiz conocía esa circunstancia por la relación que Sosa tenía con sus abuelos. El hombre les había contado que estaba ahorrando para escriturar su casa y, además, los abuelos del acusado le confiaban dinero para que se los guardara.
Los propios familiares declararon que tomaban esa precaución porque desconfiaban de su nieto y temían que pudiera sustraerles el efectivo.
La investigación reveló además que, días antes del homicidio, Ortiz habría intentado sumar a otra persona a un plan para ingresar a la casa de un hombre, amenazarlo con un arma y llevarse una mochila donde supuestamente guardaba dinero. Esa persona rechazó la propuesta.
Tres golpes en la cabeza y una fuga por el monte
El día del crimen, Ortiz se encontró con Videla y le pidió que lo acompañara hasta Juana Koslay con el argumento de que debía cobrar un dinero.
Parte del recorrido realizado por ambos pudo ser reconstruido mediante cámaras de seguridad.
Cuando llegaron al barrio, Ortiz le habría pedido a Videla que permaneciera del otro lado de la calle debido a que Sosa solamente dejaba ingresar a personas conocidas.
Una vecina que caminaba con su perro declaró haber visto a Ortiz conversando con la víctima en la puerta de la vivienda poco antes del homicidio.
Una vez dentro, siempre según la acusación fiscal, Ortiz atacó a Sosa con un palo y le propinó tres golpes en la cabeza. Después tomó dinero y salió de la propiedad.
Al reencontrarse con Videla, le habría dicho que ya había “cobrado”. Los dos comenzaron entonces a correr por un barranco hacia una zona de monte.
Durante la fuga, Ortiz se detuvo para quemar unos guantes de látex negros y le habría reconocido a su acompañante que había golpeado a Sosa porque la víctima lo conocía.
Los testimonios que comprometieron al acusado
La Fiscalía presentó una serie de elementos que permitieron reconstruir los movimientos previos y posteriores al homicidio.
Entre ellos aparece el testimonio de la vecina que ubicó a Ortiz junto a Sosa antes del ataque y también observó a Videla esperando del otro lado de la calle.
Declararon además los abuelos del acusado, quienes confirmaron que entregaban dinero a la víctima para que se los guardara, y el hombre al que Ortiz habría intentado involucrar anteriormente en el robo.
También fueron incorporados testimonios de personas que se encontraron con los imputados después del hecho.
Uno de esos testigos aseguró que Ortiz le confesó que había ido a robarle a una persona mayor y que no sabía si la había matado porque la había dejado inconsciente.
La pena todavía no está firme
Para determinar los 13 años de prisión, la Fiscalía tuvo en cuenta que Ortiz no registra antecedentes condenatorios, pero consideró como agravantes las circunstancias en las que ocurrió el ataque y el aprovechamiento de la relación de confianza que Sosa mantenía con sus abuelos.
En el caso de Videla, se acordaron dos años de prisión en suspenso y tampoco se registraron antecedentes condenatorios.
Durante la audiencia, ambos imputados ratificaron ante la jueza que comprendían el alcance del procedimiento abreviado y aceptaron las penas acordadas. Sus defensores también solicitaron la homologación.
La hermana de Valentín Sosa participó de la audiencia, fue escuchada por la magistrada y manifestó su conformidad con lo actuado.
Sin embargo, las penas todavía no constituyen una condena firme. La jueza Luciana Banó informó que utilizará el plazo previsto por la ley para analizar el acuerdo y determinar si lo homologa.
Su decisión será el último paso para definir si Ortiz queda condenado a 13 años de prisión por el homicidio cometido durante el robo y si Videla recibe finalmente la pena condicional acordada.