martes 15 de septiembre de 2026

Alerta

Expertos alertan por el virus sincicial y piden reforzar la protección de los bebés más expuestos

El Virus Sincicial Respiratorio vuelve a encender alertas de cara a la temporada de mayor circulación. Aunque la vacunación durante el embarazo representa un avance clave, especialistas advierten que todavía hay lactantes que pueden quedar sin cobertura en sus primeros meses de vida.
Virus Sincicial Respiratorio: expertos llaman a proteger a los bebés contra esta enfermedad
Virus Sincicial Respiratorio: expertos llaman a proteger a los bebés contra esta enfermedad

El Virus Sincicial Respiratorio, conocido como VSR, sigue siendo una de las principales amenazas para los bebés menores de un año durante el otoño y el invierno. En la Argentina, el Ministerio de Salud mantiene desde enero la campaña de vacunación para embarazadas entre las semanas 32 y 36 de gestación, una estrategia pensada para proteger a los recién nacidos en los meses de mayor circulación viral.

La preocupación de los especialistas no es nueva. El VSR está fuertemente asociado a cuadros de bronquiolitis y a internaciones pediátricas en la temporada respiratoria, especialmente entre marzo o abril y agosto o septiembre. Por eso, cada año el sistema sanitario vuelve a poner el foco en los lactantes más pequeños, que son quienes concentran el mayor riesgo de complicaciones.

En ese contexto, la vacunación materna incorporada al Calendario Nacional se consolidó como una herramienta central. La indicación oficial es una dosis en cada embarazo, entre las semanas 32 y 36,6 de gestación, con el objetivo de que la madre transfiera anticuerpos al bebé antes del nacimiento. Esa protección resulta especialmente importante en los primeros meses de vida, cuando el sistema inmune del recién nacido todavía es más vulnerable.

Pero, aun con ese avance, los expertos insisten en que no todos los niños llegan cubiertos al inicio de la circulación viral. Allí aparece la principal advertencia: los bebés nacidos fuera de la ventana en la que la madre pudo vacunarse, los hijos de embarazadas no inmunizadas o aquellos nacidos antes de que se completara la transferencia de anticuerpos pueden enfrentar la temporada sin la protección deseada. Esa brecha es la que hoy vuelve a poner el tema sobre la mesa.

Desde el ámbito pediátrico y científico, la discusión se orienta cada vez más hacia una estrategia integrada de prevención. La idea es no limitarse a una sola herramienta, sino complementar la vacunación materna con otras opciones de protección para los lactantes que no hayan quedado suficientemente cubiertos. El planteo apunta, sobre todo, a no dejar zonas grises en el primer año de vida, que es cuando el impacto del VSR puede ser más severo.

El desafío también tiene una dimensión práctica. Para que la estrategia funcione, no alcanza con que la vacuna esté disponible: hace falta llegar a tiempo, sostener la cobertura y mejorar la identificación de los niños que podrían quedar expuestos. Por eso, la recomendación de los especialistas es clara: revisar el esquema durante el embarazo, consultar con el pediatra al inicio de la temporada y no subestimar síntomas respiratorios en menores de un año.

A medida que se acerca el período de mayor circulación del virus, el mensaje sanitario vuelve a ser el mismo: la prevención temprana puede marcar una diferencia decisiva. La vacunación materna ya cambió el escenario, pero el objetivo ahora es más ambicioso: que ningún bebé atraviese su primera temporada de VSR sin la protección adecuada.